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GENTE
SEÑORAS & SEÑORES
Una leyenda animada
El centenario de Walt Disney reabre los interrogantes sobre el creador de un imperio
La Vanguardia - 03:45 horas - 18/04/2001
LLUÍS BONET MOJICA
EUROPA PRESS
Walt Disney en 1966 junto a algunos de sus personajes más famosos

Paradigma de todo un modelo de la cultura popular norteamericana, propagandista de ella a través de los dibujos animados, inspirador de una iconografía que ha cimentado los sueños de muchas generaciones en infinidad de países y creador de un vasto imperio económico, este año -el próximo 5 de diciembre- se cumple el centenario del nacimiento de Walt Disney.

Jorge Fonte y Olga Mataix, autores de un volumen previo sobre las películas que creó y supervisó hasta su muerte, el 15 de diciembre de 1966, acaban de publicar "Walt Disney. El hombre, el mito" (T&B Editores), pormenorizada biografía sobre una de las personalidades más influyentes en el imaginario colectivo. En su estudio también ilustran un amplio glosario de dibujantes y profesionales decisivos en la carrera de Disney, quien actuó a modo de director de orquesta utilizando a grandes solistas que quedaron eclipsados por su nombre, toda una marca de fábrica que hoy sigue amparando muchos productos, aparte de los fílmicos.

En consonancia con la mítica norteamericana, Walt Disney surgió de la nada hasta convertirse en uno de los hombres más influyentes de su país. Y en exportador de ideología, sueños y criaturas animadas. De Mickey Mouse a Bambi, pasando por personajes como Dumbo, Pinocho, el Pato Donald o Pluto, hasta llegar a filmes como "La Dama y el Vagabundo" o "El libro de la selva", su película póstuma.

Walter Elias Disney nació en Chicago, en el seno de una familia de precaria economía. En su biografía, Jorge Fonte y Olga Mataix no pueden menos que aludir al supuesto origen español de Disney, tan difundido durante el franquismo.

Según esa versión, Disney nació en Mojácar, en la costa de Almería. En 1940, dos norteamericanos habrían viajado al lugar, "buscando la partida de nacimiento de un niño nacido alrededor de 1890, hijo de una tal Isabel Zamora". En realidad serían agentes del FBI con la misión de "borrar toda evidencia de que Walt Disney naciera allí". En su libro, los autores rescatan una entrevista del cineasta con Del Arco, publicada en "La Vanguardia" en 1957, durante la visita de Disney a Dalí en Portlligat. "Se dijo que yo era español por confusión con un artista que trabajaba conmigo, llamado Zamora."

Con un capital de 50 dólares, Walt y su hermano Roy alquilan un destartalado garaje y una vieja cámara de filmación. Los fracasos se suceden, mientras Walt se casa con Lilian Bound, una de las empleadas de su minúscula empresa. Hasta que, con la llegada del sonoro, el personaje de Mickey Mouse -al que Walt presta su voz en los primeros cortos- alcanza un gran éxito. En 1940 ordena construir los estudios de Burbank, donde ya trabajan más de dos mil empleados, y él mismo será llamado en adelante el Mago de Burbank.

La biografía de Disney está repleta de claroscuros. En 1941 los sindicatos convocan una huelga en su estudio para pedir mejores salarios y el reconocimiento artístico, pues Disney parecía que fuera quien dibujaba y creaba todo. Algunos de sus mejores artistas abandonaron la empresa. A raíz de la huelga, el antaño paternalista empresario se convirtió en un ferviente anticomunista y simpatizó con el senador McCarthy. Con el tiempo, además, Disney y su estilo serían cuestionados por pedagogos y críticos mordaces, que han llegado a acusarle de ser un "perfecto sádico creador de pesadillas infantiles".

LA ANÉCDOTA

En 1984, un "cazador de empresas", Saul Weinberg, quiso apropiarse del imperio Disney por medio de una opa hostil. Los tiburones de Wall Street querían zamparse a Blancanieves y los Siete Enanitos, Bambi y los parques temáticos. Al preguntársele la razón de su interés por la compañía, respondió sarcásticamente: "Siento una especial debilidad por los niños". Aquel asalto fallido es relatado -a modo de apasionante thriller- por John Taylor en "Una opa histórica" (Planeta, 1988).




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